Julio Velasco

Nació en La Plata en 1952, se inició en el voley a los 15 años en la Universidad de La Plata, su equipo ganó los campeonatos juveniles de clubes en 1969 y 1970 en el cuál fue nombrado mejor jugador. Fue técnico de Ferro C.O durante cuatro campeonatos nacionales entre 1979-1982 y pasó a ser asistente del coreano Young Wan Sohn en la selección argentina que ganó la medalla de bronce en su país en el mundial de 1982.


Luego del mundial dirigió al Tre Valli Jesi de la A2 italiana durante dos temporadas para luego pasar al Panini Módena que luego de diez años sin ganar la liga italiana consiguió cuatro títulos consecutivos, una Copa Italia y una Recopa de Europa con Velasco en la banca.
En 1989 se convirtió en el técnico de la selección italiana masculina y consiguió ese año el Campeonato de Europa y la medalla de plata en la Copa del Mundo.


Durante cinco años mantuvo en el tope mundial a Italia con jugadores excepcionales como Lorenzo Bernardi, Andrea Zorzi, Andrea Luchetta y Andrea Gardini. Conquistó dos ediciones del Campeonato del Mundo en Rio de Janeiro 1990 y en Atenas 1994, tres campeonatos de Europa 1989, 1993 y 1995 y un segundo lugar en 1991, dos Copa del Mundo en 1993 y 1995 y otros triunfos internacionales como los Juegos de la Amistad, la Grand Champions Cup, la Super Four, el Super Challenger y los Juegos Mediterráneos.


La filosofía de Velasco perdura en el tiempo, para llevar a Italia a la cima tuvo entre otros factores el de pensar como un equipo que pierde: "Los equipos que pierden se ponen a ver qué es lo que pueden aprender para poder ganar, y así miran los defectos que han cometido.
Los equipos que ganan, en general, reafirman que lo que han hecho está bien. Nosotros no hacemos eso; después de ganar un campeonato pensamos en nuestro equipo como si hubiéramos perdido. O sea: razonamos en esos términos, qué habría que mejorar para ganar, que en realidad sería: para seguir ganando". Nunca perdió la capacidad de aprender y de trabajar, en contra de la filosofía nacional de dejarse llevar por los fenómenos y dio un ejemplo contundente: "Maradona tendría que entrenarse como Cuciuffo. Muchas veces la mayor capacidad se usa para justificar que se trabaje menos. "No se lo puede tratar igual porque éste es un fenómeno", dicen". Por supuesto que no se lo puede tratar igual, por la misma tarea que tienen en el equipo tanto Maradona como Cuciuffo.


Pero si Maradona se entrenara como Cuciuffo llegaría a su máxima posibilidad. Esa es una vieja idea, equivocada, hija de la ignorancia también: los grandes artistas trabajan menos porque tienen talento.
El talento no va en contraposición al trabajo, va junto".


Para Julio Velasco su gran karma fueron los Juegos Olímpicos, en Barcelona 1992 ni siquiera llegó a conseguir una medalla y en Atlanta 1996 perdió en la final ante la Holanda de Peter Blange y Bas Van de Goor. Luego de aquella derrota Velasco se alejó de la selección masculina.


En enero de 1997 se hizo cargo de la selección femenina italiana y ganó los Juegos del Mediterráneo. En 1998 llegó a ser director deportivo de Lazio en la serie A del fútbol italiano. Dirigió a la selección nacional checa de hombres en el 2001. Volvió a Italia para dirigir a Coprasystel Volleyball Club en 2002.