Soy del club de los Admiradores del Siete de Espada. Todos sabemos de lo sobrevalorado que está el ancho, no lo despreciamos, pero nunca lo pondríamos en nuestra frente.  Así vivimos los del club, buscando a esos siete bravos de la vida.

Cuando los amigos ven a una mina que está buenísima, los del club vemos a la amiga, no tan buena físicamente, pero que llena el alma con una sonrisa, con un gesto.

Preferimos la bicicleta a la moto, el bondi al remis, vivimos la vida simple. No comemos en Mac Donlad, preferimos una cena casera. Salimos poco, mejor juntarse con amigos a charlar.

No vamos a Camboriú, el Caribe o Rio de Janeiro, somos de Gesell, Necochea o San Clemente. Disfrutamos de la playa sin sombrilla ni reposera, mate y Don Satur alcanza.

Navidad y año nuevo no significa mucho. Cada día tiene el mismo valor, somos felices con poco. Los del Club del Siete de Espadas somos así. Pero no se lo cuenten a nadie, si viene otra que pincha, sale Falta envido!