Entre
Mar del Plata y Villa María,
uan Ignacio Macció
eligió esta ciudad para seguir construyendo sus sueños. El
armador del SOS Villa María Vóley, de 21 años, señaló que lo
sorprendió el respaldo de la gente.
prensa SOS Villa María

Mació festeja con la camiseta de Villa
María
Juan Ignacio Macció
tiene apenas 21 años y a la hora de las preferencias optó por la
Villa antes que por Mar del Plata. Optó por SOS Villa María
antes que por Buenos Aires Unidos, con García y Milinkovic. En
La Feliz también está su familia, con su padre en el Área
Deportes de la Municipalidad. Sin embargo, el pibe, armador del
equipo, armó la valija y ante la convocatoria de Juan Manuel
Cichello renovó la apuesta a seguir construyendo su futuro a
imagen y semejanza.
Al término de la práctica aceptó el diálogo, sorprendido por la
repercusión que tiene en la gente la campaña del equipo. Con un
léxico fluido, el pibe sabe lo que quiere, dentro y fuera de la
cancha y a la hora del análisis es convincente...
"Tuvimos tres partidos que eran rivales directos. Entre nosotros
están los puntos fundamentales para estar entre los ocho que
irán al play off, por esa razón han sido muy importantes las
victorias, especialmente las conseguidas como visitante. Además
comenzar la Liga pisando fuerte es una situación que genera
confianza, estamos punteros y no es poca cosa", comentó.
"Ahora se tornará difícil explicarle a la gente que el objetivo
no es la punta, sino la clasificación. La están acostumbrando a
ganar y esto genera un contagio y un afecto especial", dice
Juan.
"Los que no están dentro del vóley y, por ejemplo, entran a
Internet o leen los diarios y ven que SOS Villa María está
primero, seguro que vendrán a los próximos partidos con la
expectativa y también con una exigencia interior que los
moviliza hacia la victoria, pero los que conocen la realidad, el
día a día, saben perfectamente que tenemos que ir despacio,
etapa por etapa. Vamos a dejar todo por varios motivos, porque
necesitamos los puntos, jugamos ante nuestra gente y defendemos
los puntos. No son pocos argumentos para ir detrás de un
triunfo.
-¿Su padre es el director de Deportes de la Municipalidad de
Mar del Plata?
-Sí, exacto.
-¿Y entonces que está haciendo usted aquí en Villa María?
-Es una buena pregunta. Mi prioridad era volver a jugar y en Mar
del Plata el entrenador Waldo Kantor me quería en el equipo pero
como segundo armador. Podría haberme quedado, porque iba a estar
con mi familia, pero las ganas de jugar pesan más. No me iba a
pasar toda la Liga sentado en el banco. Juan (Cichello) me
llamó, me habló del equipo que estaba armando, que tendría
posibilidades de jugar, pero que debía aprovecharlas. No lo
dudé, armé la valija y aquí estoy.
-Viene de jugar en Sonder Rosario...
-Esa fue mi experiencia anterior. Tuve la oportunidad de ser
titular y quería repetir esa sensación. En Mar del Plata era
imposible, aquí tenía chances. Vine y no estoy para nada
arrepentido. Además, estos últimos días sentí una sensación
extraña en el cuerpo.
-¿Cuál? ¿Qué sintió?
-Nunca había estado puntero en la Liga. Es una alegría enorme,
que se debe notar, seguro. Es algo que no me había pasado nunca
en mis pocos años de voleibol.
-Es muy posible que comiencen a despertar pasiones con gente
diferente, ajena al voleibol.
-Ojalá que así sea. Es probable que se acerquen personas que un
día se levantan, agarran los diarios y ven que el equipo de su
ciudad estaba puntero en la Liga. Vendrá para ver de qué se
trata y seguramente traerá a su familia o vendrá con algún
amigo. Eso va a suceder, porque la curiosidad de lo que está
pasando dentro de este gimnasio con la preparación de un equipo
puede convertirse en un polo de atracción.
-Hay varios entrenamientos por día entre prácticas con pelota
y pesas. ¿Es algo que fortalece al grupo?
-A medida que nos preparamos como el cuerpo técnico pretende nos
vamos conociendo más y todo eso suma. Con Hernán Ferraro en
Sonder pasé por una etapa similar, también le gusta trabajar
mucho como a Juan (Cichello) y el plantel era joven y nuevo, por
lo que era necesario un trabajo de muchas horas. Son dos
técnicos que comparten la filosofía que entrenando se mejora.
Juan se va a morir en un gimnasio entrenando a su equipo,
trabaja de una manera muy profesional.
-¿La pelota siempre tiene que pasar por el armador para que
la jugada se acerque a la perfección?
-La jugada ideal es que reciba el líbero, que arme el armador y
que remate el atacante. Eso es lo que dicta la lógica para que
todo sea más prolijo y es la manera en la que se entrena durante
gran parte del tiempo, pero en el juego se presentan distintas
situaciones y toca defender, otro arma y remata alguien que no
lo hace con frecuencia. Se pueden marcar puntos de varias
maneras, por eso es importante lo que aplica Cichello en sus
entrenamientos. Hay especialistas, pero todos debemos ser
capaces de resolver situaciones habituales a un compañero.
-¿Lo sorprendió la gente en el debut?
-Cuando miré las tribunas le dije a mis compañeros cuánta gente
que hay. Y me respondieron: "Van a venir más, pero mucho más".
Me sorprendió el respaldo de esa noche (700 personas), pero me
dijeron que más de una vez íbamos a jugar a gimnasio lleno.