En el cierre de la Segunda Etapa del Circuito Argentino Masculino Sub 17 de
beach volley, los mendocinos Emir Mocayar y Leandro Aveiro se quedaron con el
oro, en el Parador 24 de Punta Mogotes, en Mar del Plata. En el partido decisivo
superaron a los rosarinos Juan Cruz Baldellou y Guido Ghiglione. El bronce, para
Marcos Quinteros y Tomás López, dupla combinada de San Juan y Rosario.
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Los mendocinos se llevaron el título en Mogotes
La dupla de Mendoza se tomó revancha de la caída sufrida previamente en el
desarrollo del torneo. Fue una final con dramatismo, por los calambres acusados
por Mocayar en la última parte del tie-break.
En cuanto al desarrollo, la final estuvo dividida en dos partes. En el inicio,
un set por lado fue la justificación para el tie-break.
El primer set fue para los mendocinos de Tunuyán. Hicieron el gasto fuerte del
partido y defendieron hasta más no poder. Esta condición de "invulnerabilidad"
desconcentró a los rosarinos Baldellou-Ghiglione. En la primera parte del set
estuvieron punto a punto, pero una serie de bloqueos de Mocayar quebró a 14-11 y
se extendió a 15-13 y 17-14. De esta manera, ganaron el primer parcial los
mendocinos por 21 a 16.
En el segundo, Baldellou y Ghiglione recuperaron la tranquilidad. Se
concentraron más en el punto a punto y en aprovechar todos sus recursos.
Alcanzaron una importante ventaja de 14-3 y luego mantuvieron esa brecha en
17-7, 18-8 y cerraron con un toque cruzado de Ghiglione a zona 2 que no pudo
alcanzar Aveiro.
La segunda parte de la película de la final fue el set definitivo. Los
mendocinos construyeron una primera ventaja de 4-1 que fue recuperada por los
rosarinos a 4-3. Errores en ambos fueron desarrollando la acción hasta el tiempo
de Ghiglione en 5-9.
A la vuelta anotó Baldellou, pero Mocayar sufrió el primer calambre y pidió 5
minutos de tiempo médico, que fue concedido por los árbitros. Desde entonces,
los mendocinos manejaron los ritmos del partido. Controlaron las acciones en la
cancha y generaron que parte del público les tuviera la consideración suficiente
para darles aliento, al ver que los calambres de Emir no cedían.
Con garra, Mocayar pidió la pelota por zona 2 cuando estaban 13-12, saltó muy
alto -casi como si la lesión en ese momento no estuviera presente- y enterró el
balón al medio de la defensa rosarina. Sólo quedaría por jugarse un punto de
Ghiglione, en la siguiente rotación, y luego el tanto que definió el partido a
favor de los chicos de Tunuyán.
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